METEORITOS

Los meteoritos son pedazos del Sistema Solar que han viajado por el espacio y han caído a la Tierra después de haber logrado atravesar la atmósfera sin desintegrarse por completo. La mayor parte proviene de asteroides, y una pequeña cantidad tienen un origen lunar o marciano. Aparte de los pocos kilos de rocas lunares traídos por las misiones Apollo, los meteoritos son nuestra única evidencia material del Universo más allá de nuestro planeta, por lo que su localización y análisis tienen un gran valor científico.

Todo esto, junto con su escasez, han convertido a los meteoritos en el “bien material” más revalorizado en los últimos años, por encima incluso del oro. De hecho, se han llegado a pagar cifras superiores a 1.000 €/g. de estas misteriosas rocas.

No es raro sentir algo especial cuando se tiene un meteorito: tenemos en nuestras manos una pequeña parte de ese gran Universo desconocido.


Cráter Meteor. 50.000 años. Arizona, EEUU. Diámetro: 1186 m. Profundidad: 170 m.

 

CLASIFICACIÓN DE METEORITOS

 

 

De forma básica, podemos encuadrar los meteoritos en tres tipos, según su composición:

  • Meteoritos rocosos

  • Meteoritos metálicos

  • Meteoritos metalorocosos

Como su nombre indica, los meteoritos rocosos están compuestos por minerales de silicato -rocas-, y se dividen a su vez en dos grupos: condritas y acondritas. Las condritas son los meteoritos compuestos por materiales inalterados desde el origen del Sistema Solar, siendo por tanto los materiales más antiguos del mismo, con una edad estimada de más de 4.500 millones de años.

Una de las características más destacadas de las condritas es la presencia de “cóndrulos” en su estructura, de ahí su nombre. Los cóndrulos son una especie de circulitos, generalmente pequeños, que podemos observar si cortamos una condrita para apreciar su interior.

Las acondritas por su parte, son meteoritos de naturaleza rocosa pero que han sufrido algún tipo de modificación desde su origen (meteoritos de Vesta, meteoritos de la Luna, meteoritos de Marte).


Condrita Carbonácea tipo CR2 (detalle del interior)     

 

Condrita Ordinaria (forma orientada)

 

Los meteoritos metálicos son los que proceden del núcleo de los asteroides, es decir, de su parte metálica. Es por ello que están compuestos en su gran mayoría por grandes cantidades de hierro y níquel en forma de Kamacita (4-7.5% Ni) y Taenita (27-65% Ni).

Suelen ser meteoritos muy estéticos que llaman mucho la atención de las personas por su apariencia y gran densidad. Aunque caen a la Tierra en menor proporción que los meteoritos rocosos, es más común verlos, debido a que la tarea de encontrarlos es mucho más sencilla utilizando por ejemplo detectores de metales, además de que, por otro lado, su apariencia siempre es más llamativa y sospechosa ante los ojos de cualquier persona, sea o no entendida en la materia.

Al cortarlos, habitualmente son conocidos por la estructura interna que presentan al ser atacados con ácido nítrico, apareciendo las famosas “Líneas de Widmanstätten” en honor a su descubridor.

         

 Muonionalusta: octaedrita fina                   

 

Seymchan: oct.media          

Campo del Cielo: oct.muy gruesa

 

Los meteoritos metálicos se dividen en tres grupos, según su estructura:

  • Octaedritas:

  • Tienen entre un 6 y un 17% de níquel. Las bandas de Kamacita y Taenita han cristalizado en en núcleo del asteroide formando octaedros. Si el enfriamiento ha sido rápido, las bandas serán finas, y si por el contrario ha sido lento, serán de mayor tamaño (octaedritas muy finas, finas, medias, gruesas, muy gruesas)

  • Hexaedritas:

  • Tienen menos de un 6% de níquel, por lo que sólo tienen Kamacita, que cristaliza de forma natural en forma cúbica; de ahí su nombre, hexaedrita, o lo que es lo mismo, que presenta 6 caras.

  • Ataxitas:

  • Las ataxitas (del griego; significa “sin estructura”) son una clase estructural de meteoritos metálicos con un alto contenido de níquel (más del 18%) que no muestran ninguna estructura de Widmanstatten después de su grabado, ya que esta concentración hace que la Kamacita y la Taenita permanezcan mezcladas por cuestiones químicas.

 

 

                 Cristalización de la Octaedritas                                           

Cristalización de las Hexaedritas

Por último, los meteoritos metalorocosos son una mezcla en su composición de metales y roca, a veces bastante bien mezclados, como suele ser el caso de los mesosideritos, y en otras claramente diferenciados como es el caso de las pallasitas, compuestas por cristales de olivino en una matriz metálica, formando un entramado espectacular que no deja indiferente a nadie.

 
   

Meteorito Brahin. Lámina delgada de 2mm

 

CAÍDAS DE METEORITOS

Todos hemos visto alguna vez una estrella fugaz, habremos pedido un deseo y, tal vez, nos hayamos preguntado dónde habrá caído la piedra que ha causado tan hermoso destello. Si es así, no te preocupes por el destino de ese supuesto meteorito, ya que su tamaño habrá sido el de un grano de arroz y se habrá desintegrado completamente al chocar con nuestra atmósfera.

Para que una roca procedente del espacio llegue a impactar en la superficie de la Tierra es necesario que tenga varios kg de masa, ya que, de forma promedio, podemos decir que sólo llegará a atravesar la atmósfera con éxito el 0.001% del cuerpo inicial. Así, si tenemos en nuestras manos un meteorito de 1 kg, la masa de roca que surcaba el espacio era de alrededor de 1.000 kg. Impresionante, ¿verdad? ¡La atmósfera es un escudo que nos protege de más de un problema!

Pero, ¿qué pasa si finalmente lo consigue? Lo primero es que esperamos que no llegue a alcanzarte por el bien de tu integridad física. Pero no te preocupes, la probabilidad de que esto suceda es… digamos que cero. Tan sólo está documentado el caso de un perro que fue alcanzado por el meteorito Nakhla, un ejemplar de tipo marciano que acabó con la vida del animal.

Pues bien, aparte de algún raro caso como el que hemos descrito, cuando un meteorito logra alcanzar la superficie hay dos opciones básicas: que sea pequeño y espere paciente a que alguien lo encuentre algún día, o, que sea muy grande, generando destrozos en el lugar de la caída y en varios de kilómetros a la redonda por la onda expansiva. Si es gigante puede provocar un cráter de impacto de tamaños considerables, como el caso del cráter Meteor en Arizona o el Wolfe Creek en Australia.

En este punto debemos aclarar que, normalmente, cuando el cuerpo impactor está atravesando la atmósfera, se suele fragmentar en decenas, centenas o miles de pedazos de diferente tamaño, generando una lluvia de meteoritos en una determinada zona concreta, marcada por la velocidad y trayectoria del meteorito.

Caída del meteorito Chelyabinsk. Rusia, febrero de 2013.

 

y… ¿Dónde buscar los meteoritos?

  • Antártida

  • Desiertos cálidos

  • Zona en la que sepamos que haya caído alguno

¿Y el meteorito que mató a los dinosaurios? (Hipótesis Álvarez)

Normalmente, alguien que piensa en este hecho se imagina un meteorito del tamaño de la península ibérica, impactando fuertemente en algún lugar de manera que genera una especie de temblor o terremoto tan grande que acaba con las especies que habitaban la Tierra hace 65 millones de años. La verdad es bien diferente. Se calcula que dicho meteorito tenía “tan sólo” unos 10 Km. de diámetro y que vino a chocar contra lo que hoy es la actual península de Yucatán, en México. El problema en este caso no fue enorme choque y la onda expansiva que acabó en el acto con todo ser viviente a muchos kilómetros a la redonda, sino más bien la nube de humo y polvo que tal impacto provocó a nivel global alrededor del mundo entero. Esta nube de polvo estuvo cubriendo la atmósfera terrestre alrededor de un año, impidiendo el paso de la luz solar, tan importante para la vida. Sólo aguantaron algunas plantas, aves y pequeños mamíferos…, que serían de nuevo la base a partir de la cual partieron y evolucionaron todas las especies que conocemos hoy día.

Pasado ese año, la nube con los restos del meteorito pulverizado y demás partículas en suspensión, fueron depositándose en el suelo terrestre, formando un manto que cubrió prácticamente todas las áreas de la Tierra. Hoy en día, esa capa es reconocible en determinados lugares alrededor del mundo y se conoce como “Límite K-T”, es decir, el cambio del Cretácico al Terciario. Esta franja es uno de los apoyos más sólidos que tiene la teoría de la extinción de los dinosaurios debido al impacto de un gran meteorito, ya que dicha capa presenta elevadas concentraciones de iridio, y cualquier resto de dinosaurio fósil siempre ha sido localizado por debajo de ella, nunca por encima.

En España, podemos encontrar muestras de límite K-T en Caravaca (Murcia), Agost (Alicante) y Zumaia (Guipúzcoa).

  

TECTITAS: otros materiales creados por los impactos

Las tectitas (del griego “tekctos” que significa “fundido”) han sido consideradas durante años como auténticos meteoritos, aunque teorías más recientes apuntan a un origen terrestre, causado, eso sí, por el impacto de un meteorito, que al llegar a chocar con violencia contra el suelo, funde los minerales que lo componen y se generan estas auténticas joyas de la naturaleza. Por tanto, se trata de vidrio natural que se han formado por el impacto de grandes meteoritos en la superficie de la Tierra.

Las tectitas son los minerales más secos conocidos, con un contenido de agua promedio de 0,005%. Esto es muy raro, ya que la mayoría de los cráteres donde las tectitas se formaron se encontraban bajo el agua antes del impacto. Esto sugiere que las tectitas se formaron bajo una temperatura y presión muy elevadas.

Aunque hay varios tipos, en función del lugar donde se encuentran, las más famosas son las siguientes:

Moldavita

Es una gema muy apreciada por coleccionistas, de color verde, con una edad estimada de 15 millones de años. El principal “yacimiento” de Moldavita se encuentra en la República Checa, y sobre todo en los alrededores del río Moldava, de ahí su nombre, aunque también podemos encontrarla en Austria o Alemania, lugar en el que, según la teoría, impactó el gran meteorito que las generó y distribuyó en cientos de kilómetros de distancia.

Moldavita. República Checa.

Indochinita

De aspecto negruzco y quemado, las indochinitas son el resultado de uno o múltiples impactos de meteoritos, creando este mineral cristalizado y algo traslúcido si lo vemos a contraluz. Es el mayor campo de tectitas del mundo, abarcando un área enorme del sureste de Asia y Australia, todas con la misma apariencia y composición. Tienen una edad estimada de 0.8 millones de años.

Cristal líbico

Hablamos de un cristal que fue encontrado entre los tesoros del mítico Tutankamón. De apariencia transparentosa a amarillenta, el cristal líbico es la tektita formada con el impacto de meteoritos en la arena del desierto del Sáhara. Principalmente se encuentra en Libia y Egipto. Al igual que al impactar rayos sobre arenas de cuarzo y formarse las famosas “fulguritas”, el cristal líbico tiene su misma composición: Lechatelierita, es decir, vidrio de sílice (SiO2). Su nombre procede del químico francés Henry Le Châtelier. Tiene una datación estimada de 26 millones de años.

Adrián Contreras Gómez

-IMCA #7412-

Asociación Internacional de Coleccionistas de Meteoritos

 

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